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El gusto y el cine. ¿Qué pasó con The Tree of Life?

El gusto y el cine. ¿Qué pasó con The Tree of Life?


Se ha hablado mucho sobre "The Tree of Life". También de la insaciable necesidad que tiene Malick bro' en dominar cada detalle de las películas que dirige para luego arruinarlas completamente. No sé hasta qué punto esto puede ser tomado como un sólido argumento. Quiero decir, como algo científico. Yo no le conozco personalmente, no me he tomado unas cañas con él. No me ha explicado personalmente qué le pasa por la cabeza ni qué inquietudes sufre. Parece buena gente. Aún así, creo que pertenece al tipo de director inquisitivo e individualista. Lo que tiene en su cabeza sólo responde a una razón: él mismo. No creo que sea un director que trabaje para el público o para contar historias a la gente. No le parece importar mucho. Hace lo que hace para justificarse a sí mismo. Para purgarse. Lynch, para mí, traza la misma línea. Herzog de vez en cuandoZvyagintsev tiene algo parecido, y los mundos que crea son muy intimistas. Tarkovski hacía lo mismo, como poeta que era. Reservado y filósofo. Tampoco me interesa valorar si este método es mejor o peor que hacer exactamente lo contrario. Únicamente digo lo que me sugiere a través de la contemplación de sus obras. Un director caprichoso y muy individualista. Esta es mi obra y se tiene que hacer así porque la he concebido de esta manera. Kubrick era un cabronazo implacable e inflexible, dicen. Y sus obras siguen siendo magníficas.

El caso es que no sé de dónde vino tanta agitación e incomprensión hacia esta película. El fin de semana pasado al fin tuve tiempo para verla. Todavía no comprendo la exagerada controversia que alcanzó, noticia que llegó incluso a varios medios de comunicación. Como un estigma alarmante: una película que no se comprende. Un tostón. Algo inconcebible. ¿Serían los tramposos tráilers? ¿La participación de Brad Pitt? ¿La especulación y la expectación que produjo el director tras seis años sin dirigir cine? Unos se sintieron engañados, otros no entendieron nada. Que si era una basura de película o que si yo la vi por Brad y me han estafado porque sólo se dedica a dar vueltas por el jardín de su casa con cara de chimpancé.

Todos tenemos opiniones, eso está claro. También creo firmemente en el derecho de manifestar esas opiniones sin censura. Las primeras declaraciones de derechos ya lo defendían en el siglo XVIII. Si te parece una mierda, lo dices. Qué importa: no hay que tomarse las cosas tan en serio. Es lo que te parece y no tienes por qué guardarte esa opinión. Ahora bien, hay una delgada línea entre decir "es" una mierda y "me parece" una mierda. Las diferencias se agradecen. No creo que exista alguien con la autoridad de decidir lo que son las cosas en términos absolutos. Y todavía menos en lo concerniente a las distintas manifestaciones del arte. Cada uno contempla el mundo a su manera, supongo. El caso es que la película tampoco me pareció tan incomprensible o exageradamente insoportable como se difundió por doquier. No sé, esto es muy personal. Pienso que siempre han existido películas que se entienden mejor o peor. A veces, tampoco es estrictamente necesario entenderlas. Únicamente hay que sentir, sensibilizarse a lo que estamos viendo. Hay cine de todo tipo, como música y literatura. Es lógico que también exista un cine de género alternativo y profundamente reflexivo. Hay de todo y siempre lo ha habido. Todo vale. A mí me pareció, sencillamente, una obra reflexiva de plasticidad artística. Una alegoría. Con fallos, errores y muchos obstáculos. No porque yo lo diga o porque un crítico de cine o un gafapasta con ínfulas de altivez lo señale. Lo digo porque como humano que es, Mallick bro' comete errores, se tropieza consigo mismo y no puede alcanzar la perfección a la que presuntamente aspira. No existe semejante concepto. Es una simple idea, una abstracción. Al final, creo que se montó una paja mental tan grande que no fue capaz de resolver el conflicto planteado. El metodismo técnico y artístico no ayudaba. Se quedó atrapado sin saber qué dirección tomar. Las mentes inquietas suelen cambiar rápidamente de opinión. Eso puede llevar a la confusión de otras personas. Especialmente en un trabajo formado por un equipo colosal, como lo es una película. En "The Thin Red Line", como contraposición, sí logró la solidez técnica, artística y narrativa. Al menos para mí. Todo en esa obra me resulta perfectamente balanceado. Consolidado. Creo que es la película más hermosa y técnicamente armoniosa que ha dirigido. Me parece bella en todos los aspectos. Pero tampoco hay que sobre-dimensionar: es sólo lo que yo pienso.



En cualquier caso, "The Tree of Life" también me ha parecido hermosa. La dirección de fotografía es absolutamente arrebatadora. El uso de la luz en esta película tiene pocos rivales en la historia del cine. Sí, es un atrevimiento por mi parte, pero bueno. Magia pictórica. El lenguaje visual también es asombroso. Grandísimos operadores de cámara; técnicos muy, muy buenos. Ahora bien, también me pareció una película ñoña y manierista. Empalagosa hasta la saciedad. En ocasiones puede resultar un tostón. Hay un abuso, según yo veo, de planos idealizados y exagerados. Esa madre perfecta cuyo impecable pelo rojizo brilla con los últimos rayos de luz de un atardecer diseñado para un barrio exclusivo de la Norteamérica rica. Pues hombre, ver este retrato casi pictórico una o dos veces sí me parece interesante. Una docena de veces ya me aburre. Lo mismo con el desenlace. No me pareció conflictivo para nada. Un reencuentro con el "yo" de la infancia y los tormentos de la vida pasada, ¿no? ¿O significa otra cosa? Qué importa. Da exactamente igual. Aquí cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Pajas mentales, metafísica. Todo es bienvenido. La cuestión es que extender eso durante 10 minutos, repitiendo constantemente la misma idea, también me parece abusivo. La música ya no refuerza ninguna intención dramática: cansa. Travellings por aquí y por allá con la cara de retrete embozado de Sean Penn. ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿La muerte vive? ¿Es la vida una muerte de ensueño? Bueno, ya vale, ¿no? Eso me aburrió. Una vez que el espectador entiende o resuelve un conflicto, o más o menos lo percibe resuelto, se cansa rápidamente, quiere otra cosa. Dame información nueva o cierra el telón, pero no seas repetitivo en el discurso.




¿Dinosaurios? Sí, bueno, a mí me sobran. No porque no encajen con la vertebración de ese mundo de plasticidad artística. Es más, las imágenes de la creación del universo me parecen absolutamente espléndidas. Lo que me echa para atrás es que la animación de los bichos sea tan pésima. Pobre, ridícula. Me parecen de juguete. Hieráticos, plastificados. "Jurassic Park" es del 93 y tiene unos dinosaurios que te cagas en los pantalones. Aunque se mezcle robótica y arte escultórica y plástica. Funciona. Se ven y se sienten reales. Y al final se trata de eso: que sea creíble, que no "cante". 
Pero bueno, es lo de siempre: gustos. 

También hubiera preferido algo de orden narrativo en la exposición de la obra. Tengo la sensación de que está demasiado desordenada, inconsistente. Parece que te cuentan muchas cosas pero al mismo tiempo no te cuentan nada. Hay elementos o conflictos que te muestran una sola vez y nunca más se vuelve a ellos. Se olvidan. No he sentido verdadero peso en ningún conflicto o nudo dramático a resolver. Todo está muy en el aire, flotando. Está ahí pero no te doy más porque ya hemos pasado a otra cosa. ¿Mi propuesta? Nada más lejos que mis inclinaciones personales: hubiera dividido la obra en montajes paralelos separados por intermedios reflexivos. Comienza la película con una parte de la gestación del universo. Una incursión en lo desconocido. Luego vemos el mundo a través del punto de vista del padre. Escuchamos su voz en off. Su pensamiento. El mundo severo y gris en el que vivimos. Hay que pelear para llegar a ser alguien en la vida. A continuación, otra vez un intermedio. Imágenes artísticas variadas. Colores, formas y texturas del cosmos. No somos nada. Una pausa para reflexionar sobre la espiritualidad humana. Volvemos a la familia y analizamos ese núcleo, otra vez, ahora a través de la perspectiva de la madre. Inocencia, ingenuidad y bondad. Luego otro intermedio. Finalmente, pasamos a uno de los críos. Y así sucesivamente. Saltamos de un concepto a otro: autoridad, inocencia, corrupción, etc. Debidamente reforzado con reflexiones en voz en off, extensión de lo que piensan los personajes y transporte narrativo para sumergirse en la meditación. Todo queda más vertebrado, sólido. Tal vez se entendería mejor. Es tan sólo una idea.



El resto de la película me pareció, sencillamente, un ejercicio poético. El pensamiento del director en un soporte audiovisual. Que te puede gustar o no, y que puedes entender más o menos, como la poesía en sí. Sentirte más o menos identificado con lo que el autor expone. Pero tampoco hay que ir de inquisidor por la vida. Y menos aún de fantoche. Al final, todo depende de gustos y opiniones. De perspectivas. Por ejemplo, a mí "Babel", dirigida por Iñarritu, me pareció un coñazo ñoño y empalagoso, y no por ello la fusilo. Y también interpretaba un papel Brad Pitt, por cierto. No me sentí ni estafado ni engañado. Simplemente, no me gustó. Y no hay más que discutir ahí. Hay muchos directores polémicos que suelen encantar y a mí me ponen de los nervios por teatrales y exagerados. Es más, ni si quiera me molesto en decir lo que son o dejan de ser. Digo lo que a mí me sugieren. Pero no los desprestigio por placer o pedantería. Sólo digo que no me gustan. Su forma de expresarse no encaja con la mía. No me suscita nada eso que cuentan. O tal vez sí lo hacen, pero sólo a ratos. ¿Entonces qué pasa? ¿Qué quieres decir con toda esta verborrea? Pues que cada uno tiene un conjunto de valores y gustos, que pueden o no coincidir con los tuyos. Hay que aprender a ser tolerantes. No hay que tomarse la vida tan en serio. Y una película, todavía menos.

Anotación: Me han sugerido que explique la tontería de Malick bro'. Para mí es una vulgar forma de decir "el hermano Malick" o "el colega Mallick". Esto es, forma parte de mi habla particular. Robado del slang anglosajón para referirse a brother (bro'). Gilipolleces personales. Gustos a la hora de combinar lenguas.

Vittorio Storaro: maestro de la luz


Vittorio Storaro: maestro de la luz


Hoy en día, es casi imposible sentir lo mismo que sintieron los espectadores de la primera sesión exhibida para un público (el 28 de diciembre de 1895 en París) al ver como un tren se les venia encima. Quizás porque hemos perdido cierta capacidad para ser impresionados en estos días en los que mañana ya es pasado, y dónde las posibilidades técnicas de grabación están casi al alcance de todos. Pero existe una serie de cuestiones que podemos ignorar pero de cuya influencia no podemos escapar.

Encontramos toneladas de papel en los que artistas de todas las disciplinas y vanguardias, han realizado ensayos y teorizado sobre, mas o menos, las mismas cuestiones que ya son admitidas y aceptadas como una ciencia: la de la percepción, que explica de forma casi matemática la manera de percibir, leer, y al fin y al cabo, entender una imagen o una realidad demostrando, de forma irrefutable, una idea simple que da sentido al trabajo de un director de fotografía. Reaccionamos a la luz.

De esta forma, la luz ayuda a contar una historia dotándola de aspectos dramáticos y líricos que son fundamentales en el cine. La luz aporta algo mas a la película, sintonizando con la idea del director y el guion. De la misma forma que iluminamos la cara con la linterna desde abajo para infundir mas terror en una historia de miedo.

El director de fotografía elimina todo lo superfluo e innecesario, y reduce el plano a lo que es necesario que veas para sentir la unión con la historia; señala allí donde debes mirar, y cómo has de verlo. El movimiento de cámara que te introduce en la descripción de lo que no podemos ver, o la la luz que te hace sentir tal y como se siente el personaje en ese momento de la historia. Sin ninguna duda, y teniendo en cuanta que el cine son 24 fotografías por segundo y la fotografía es la escritura de luz, no podemos obtener la menor pieza audiovisual sin fotografía, sin luz.

Para que la obra funcione, es necesario que todo esté interelacionado y que cada elemento aporte todo su potencial dentro de un todo; por ese motivo el director de fotografía y el director han de trabajar en la misma idea y estar en comunión creativa. En la historia del cine hay kilómetros de celuloide que atestiguan esa simbiosis creativa, y una de las figuras mas relevantes, por su nitidez y coherencia en las historias de ficción, es Vittorio Storaro.

Storaro comenzó los estudios formales de cinematografía en la italiana Escuela Nacional de Cine, Centro Sperimentale di Cinematografía, aunque había convivido con el genero toda su vida, puesto que era hijo de un proyeccionista de cine. Trabajó como operador de cámara durante muchos años, lo que le permitió familiarizarse con las limitaciones o posibilidades técnicas de las cámaras, lentes, luces... Hasta que en 1968 se dá su opera prima como director de fotografía, Giovinezza.

Su condición de heredero de todas las antiguas técnicas de otros grandes de la fotografía, y su capacidad de experimentar con todas las posibilidades visuales de una imagen, hacen de Storaro un director que ha sabido expresar con la luz todo aquello que necesitaban los guiones de los que se ha hecho cargo, aportando a sus películas sentido propio e introduciendo la luz como un elemento mas de la psicología de los personajes.El trabajo de Storaro se centra en el efecto psicológico que tienen los diferentes colores y la manera en que éstos influyen en la percepción de las emociones. El ultimo emperador es uno de los films que mas hondo llegan en este aspecto. La película se nos muestra sesgada en colores y teñida de tonos que representan el estado evolutivo de la personalidad del protagonista; los colores se van sumando o apareciendo a la vez que el personaje crece y aumentan su espectro, madurez y conciencia..

Su trayectoria profesional está plagada de nombres célebres como  Francis Ford Coppola, Warren Beatty y Bernardo Bertolucci, siendo éste ultimo con el que ha tenido mejor cohesión creativa a la hora de rodar. Aunque su primer éxito fue Apocalypse Now (Francis Ford Coppola,1979) por la que ganó su primer Oscar, y cuya atmósfera visual le ha convertido en una de las películas más espectaculares del cine, su filmografìa esta compuesta de grandes hitos del cine como RojosNovecento, El último tango en París, El Conformista, El cielo protector, Tango, Goya en Burdeos o One From the Heart.


Vittorio Storaro es así uno de los directores de fotografía que posee un reconocimiento especial en el séptimo arte, llegando incluso a tener filtros de luces específicos que llevan su nombre y a tatuar en nuestro cerebro imágenes y planos con significado propio que nos hace recordar películas por un plano o una secuencia especifica; nos ha convencido de que el Napal no puede tener otro color que el amarillo, y que si viajamos a cualquiera de los lugares de rodaje de sus películas, la realidad será profundamente insuficiente.

por Gorka Gómez

APOCALYPSE NOW (1979)

EL ÚLTIMO EMPERADOR (1987)







Perdidos en la traducción: títulos de mal gusto

Perdidos en la traducción

títulos de mal gusto


Después del imparable chino mandarín, el castellano es la lengua más hablada del mundo. Es un hecho. Casi en paralelismo con el inglés, lengua con la que compite directamente en casi igualdad de hablantes. Pero bueno, sólo me baso en estadística rancia y censos que mutan constantemente. Ya advirtió Homer Simpson que la estadística no vale para nada, y eso lo sabe un 13% de la población.

Se conozca una de las dos lenguas, o ambas, un servidor siempre ha creído que con mayor o menor dificultad, la mayoría de términos siempre pueden descifrarse, aunque no seamos totalmente bilingües. Casi todas las lenguas del mundo tienen equivalencias o patrones estructurales. Y más las Indoeuropeas. Y más las que provienen del latín. Y por mucha influencia celta, nórdica o incluso francesa, el inglés es perfectamente adaptable al castellano. Y viceversa. No nos encontramos ante hebreo antiguo o esloveno. Easy shit, isn’t it?

Es mediante esta reflexión, que he llegado a plantearme quiénes son los responsables de traducir determinados títulos de películas de habla generalmente inglesa y mediante qué pensamientos y elucubraciones llegan a la tan sólida decisión de transformar y desvirtuar totalmente el nombre que ostentan en su idioma original. Un libro no se juzga por su portada, dicen, y cierto es también que una película tampoco se debe juzgar por el título.

De lo contrario, nadie se hubiera tragado Tyrannosaur porque iría de un dinosaurio escocés viejo y atormentado, Memento hubiera sido un fracaso, porque parece anticipar una peli porno de zombis de serie Z, y Apocalypse Now habría sido malinterpretada, porque suena a un viaje psicotrópico y extrasensorial antipatriótico donde un soldado cuyo espíritu viaja a la deriva se enfrenta a sus propios demonios internos. Bueno, esa la dejamos pasar, que encaja. Pero un título es un título. Por eso es tan importante acertar en el mismo. Hay que tener tacto, gusto, juicio.

Hesse no tituló su obra El Lobo Estepario precisamente por cuestiones del azar o porque un día se fue a una estepa y vio a un lobo abandonado y el lobo vino y le dijo: escribe un libro sobre lo jodido que estás en la vida y sobre tus movidas mentales, el suicidio y la contradicción espiritual del “yo” interno contra el que luchas poderosamente. No. Hesse no tomaba ácido. Bueno, tampoco vamos a cuestionar eso. Pero si tituló a su obra de esa manera, era porque tenía un sentido, una razón, una intención que resulta absolutamente evidente una vez sumergidos en el contenido del trabajo literario.

Lo que quiero decir, groso modo, es que un título, en cierta manera, es como la comida. No se juega con la comida. Y lo que tiene aspecto de mierda, sabe a mierda también. Un título malo suena mal y sabe mal. Pervierte el contenido, confunde al espectador.

Por extensión y lógica, si un título cinematográfico se ha pensado en su idioma original de una forma concreta, es porque el consenso de los máximos gerentes y responsables de la obra han decidido determinarlo así para favorecer el film. Porque tiene una coherencia interna con el conjunto del producto, un sentido, una musicalidad, un compás. Porque vende y porque, como a una criatura, hay que asignarle un nombre para proporcionar identidad.

Terminator no podría traducirse al español como Máquina del Futuro Asesina con Exoesqueleto Metálico: La Venganza. Se llama Terminator por la efectividad de la palabra, la contundencia de semejante título, la potencia, la efusión con la que se dice. Terminator, coño. Da gusto y se te llena la boca al pronunciar la palabra en inglés. En castellano encontramos la equivalencia directa de Terminador, y ya pierde algo de chispa, pero es normal, porque de haber sido española, el robot en cuestión se hubiera pasado a llamar Matador, Destructor, Aniquilador o Asesinoooorl. Mejor en original, sin traducciones y complicaciones. Una palabra única. La gente lo pilla.

No obstante, y he aquí el quid de la cuestión, hay títulos que se cambian enteramente. Somos así. No podemos conformarnos con traducir exactamente lo que significa en versión original y adaptarlo a nuestra lengua. Precisamente como con una novela, aunque en ocasiones se pierdan detalles de importancia al no encontrar equivalencias sencillas. Pero esto es un título, ¿qué cuesta traducir una palabra?, ¿una frase?, ¿una expresión?

Por eso The Frighteners se tenía que llamar Agárrame Esos Fantasmas. Tú, fulano mendigante, el de la cara de nabo, agárramelos. Es una orden, imperiosa. Cógeme los fantasmas, como sea, los agarras y los metes en una bolsa y luego los enrollas en una servilleta para que me limpie el culo con ella como lo hago con el título original. Groundhog Day, como no, tenía que llamarse Atrapado en el Tiempo. Porque sí, porque es de lo que va la peli. Un tío atrapado en el mismo day de ground del perro in the gueto porque yes. Y tan ricamente. After Hours, vocablo eternamente pronunciado en el West End de San Antonio, Ibiza, se traduce como Jo, ¡qué noche! Jo, ¿verdad que sí tía? Pero qué fuerte. El pive mazo pavo porque no tenía dos pavos para tener flow en la party. Y eso que la queta estaba en su punto. Pero no os preocupéis, porque Silent Running ahora significa Naves Misteriosas. El silencio corre y unas naves raras aparecen por ahí. El traductor estaba de resaca y no hubo tiempo que perder. Pongo un título al estilo delfor. Lo que me sale delforro de los cojones.

¿No querías caldo? Pues toma dos tazas. Ice Princess, esta es fácil. Princesa de hielo, Princesa gélida. Lo sé hasta yo. Easy stuff. Pues no, ni por las buenas ni por las malas. Ni mediante ninguna de las maneras. Mutación máxima. Soñando, soñando…triunfé patinando. Y cagando, cagando…solté un escándalo, que aunque grande y hermoso, por el váter se fue arreando.

Y es que, al parecer, en el territorio Ibérico, al igual que en muchísimos países latinoamericanos, gusta esto de saquearlo todo, meter mano, guarrear. Llega una película y ciertos individuos con poder sienten la imparable necesidad de nacionalizar el producto y dejar marca, como a una res. Marca de patetismo, de extravagancia.

Es como si en vez de El Señor de los Anillos, le hubiéramos titulado La Sortija del Diablo. En lugar de Braveheart, Corazón de Escocia Temeroso. Ya no sería La Guerra de las Galaxías, cambiaría a El Sable galáctico universal: El guerrero de la luz. Se me ocurre que El Resplandor, por la misma lógica, debería haber sido La Luz del Escritor Loco Fantasma. Y ya no nos referiríamos a No es País para Viejos, si no a Viajando con una Bombona por Tejas o Bardem el Butanero del Sur. Porque Texas suena mal, aquí, en español de España. Debe ser Tejas. Casi como tetejas.

Hay que tener mal gusto para cambiar totalmente el título de la película sin ningún tipo de base. Pasarte por el área escrotal todas las posibles y matemáticas traducciones lingüísticas y mutar enteramente el significado de las palabras, del título entero y, ya puestos, de toda la película que hay detrás. O eso o no haber estado expuesto al inglés —o al idioma original de la película— salvo en las películas porno o en las pegatinas que vienen con el ordenador. No quiero ser quisquilloso, que lo soy, pero no cuesta tanto, señores. Hasta mi abuela, albaceteña de toda la vida, sabe interpretar y traducir mejor los títulos. Y sabe que estar constipated es tener un constipado, pero más bien anal y con mucha mucosidad marrón. Porque sólo hace falta sentido común, rigor y un poco de conocimiento de la lengua.

por Romualdo Abellán

Películas Abandonadas: Dune, de Alejandro Jodorowsky



Hoy inauguramos una nueva y fascinante sección: Películas Abandonadas. Son muchos los filmes que se han quedado en el tintero por problemas de producción, censura o desastres naturales. Unas incluso llegaron a rodarse por completo, y otras no superaron la fase de guión. Algunas de estas películas no natas suponen un grito desesperado para muchos cinéfilos, que gracias a internet han podido acceder con los dientes largos a guiones y diseños conceptuales de películas que podrían haber sido verdaderos hitos cinematográficos. Galvanete de Oro os irá acercando poco a poco todos aquellos grandes proyectos (bien documentados) que jamás podremos disfrutar; un tema, no obstante, que posee cierto encanto seductor.

¿Os imagináis a Pink Floyd, Orson Welles, Dalí, Mike Jagger, Moebius y H.R. GIGER en una misma película? Para celebrar la nueva sección, os vamos a descubrir una sobrecogedora no-película de ciencia ficción que podría haber cambiado el mundo del cine para siempre: Dune, dirigida por Alejandro Jodorowsky en 1976, y que pretendía ser una gloriosa experiencia visual psicotrópica. Basada en la saga literaria de culto de Frank Herbert, Dune narraría las batallas de poder por el control del planeta Arrakis (más conocido como Dune), en cuya corteza se extrae el bien más preciado de todo el Universo: la especia melange, una droga indispensable para los viajes estelares. Las tribus nativas de Dune (los Fremen) esperan la llega del Kwisatz Haderach, un mesías que liberará la Galaxia de la tiranía del Imperio Galáctico.

Amparado por el multimillonario francés Michel Seydoux y su presupuesto de 10 millones de $ (de la época), el afamado director/escritor/compositor/pintor/psicoterapeuta (y más) chileno decidió transformar la novela de Herbert en un auténtico viaje alucinógeno, en un nuevo tipo de cine que actuara en el cerebro como una potente droga. En sus propias palabras, “Yo quería hacer una película que diera a la gente que tomaba LSD en esa época las alucinaciones que la droga daba, pero sin alucinación; yo no quería que se tomara LSD, ¡yo quería fabricar la droga!; la película iba a cambiar la mentalidad del público…”. Ahí es nada.

Para conseguirlo, Jodorowsky consiguió reunir a un equipo artístico que habría hecho estremecer al mundo entero. El grupo británico Pink Floyd iba a encargarse de la banda sonora; Moebius (Jean Giraud), el célebre dibujante de cómic, diseñaría el look general y los personajes; al inquietante pintor y escultor H.R. Giger (creador del diseño de Alien) se le encomendó la tarea de diseñar los inmensos gusanos del planeta Arrakis , así como los palacios y vehículos de los Harkonen; Chris Foss (considerado el mejor ilustrador de ciencia ficción de la historia), diseñaría edificios y naves espaciales. Y eso en cuanto al diseño. En el reparto, encontramos otra selección delirante: Orson Welles (Barón Harkonen), Salvador Dalí (emperador Shadam IV), Mike Jagger (Feyd-Rautha, vestido de mujer), Alain Delón (Duncan Idaho), David Carradine (Leto Atreides) y la mismísima Gloria Swanson (Gaius Helen). Incluso  consiguió algo inaudito: que un novelista esté de acuerdo con la adaptación guionizada de su obra. ¿¿Por qué diablos se nos negó semejante portento??

Ocurrió que, después de varios años de pre-producción y diseño, gran parte de los 10 millones de $ ya se habían evaporado, y el rodaje todavía no había comenzado. Los inversores, viéndose incapaces de soportar un gasto que se iba a triplicar, recurrieron a Hollywood en busca de co-producción, pero ningún estudio tuvo la suficiente valentía para asumir costes. Se trataba de un proyecto demasiado nuevo, demasiado diferente. Las 4 horas de metraje previstas (en un inicio iban a ser 14), tampoco ayudaron mucho a convencer. Pocas semanas después, se canceló toda la producción y cada uno se fue a su casa. HR Giger lo hizo encolerizado, y Dan O’Bannon (creador de los efectos espciales), sumido en la locura e internado en un psiquiátrico. Jodorowsky y Moebius (que había trabajado en más de 3000 dibujos durante 5 años), decidieron adaptarse a la vida y al destino y utilizaron todo su material para crear el que, a día de hoy, sigue siendo el cómic europeo más vendido de toda la historia: El Incal (Jodorowsky en guión y Moebius en dibujo).

Dune se acabó llevando al cine, en efecto, pero fue de la mano de David Lynch en 1984, siete años después de que se fuera a pique el colosal y mesiánico proyecto de Jodorowski. Aún así, el enorme trabajo de su equipo no fue en vano. Antes de ser rechazado, el proyecto circuló por los estudios más importantes de Hollywood, lo que supuso la contratación de H.R. Giger para diseñar Alien, y de Dan O’Bannon para supervisar los efectos especiales de Star Wars (así como para escribir el guión de Alien), películas en las que ambos artistas aprovecharon parte del material que habían creado para Dune; el resto ya es historia.

El documental. En la pasada edición del festival de cine de Cannes, se presentó un curioso documental que nos sumergirá en la pre-producción de Dune y su fatal desenlace: Jodorwsky’s Dune (podéis ver el tráiler aquí), muy en la línea de Lost in La Mancha (adaptación de El Quijote por parte de Terry Gilliam), aquella joya documental acerca del catastrófico rodaje de otra película que jamás podremos disfrutar.

Como regalo final, os añadimos una selección de diseños y esbozos realmente exquisitos, única prueba material de un ambicioso proyecto cinematográfico que se convertiría, en su fracaso, en un maravilloso sueño.

Palacio Harkonnen y gusanos, de H.R. Giger

(click para ver en grande)

Naves, vehículos y edificios, de Chris Foss


Personajes y vestuario, de Moebius