Flash Menu

Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

¿Qué es... la dirección artística?

¿Qué es... la dirección artística?


Podemos definir la dirección artística -en cine- como la creación y el diseño de los espacios físicos en los que tendrá lugar una acción dramática con el fin de ser filmados o grabados. El director artístico de cine, antiguamente conocido como “decorador”, es el equivalente al escenógrafo en teatro, y su labor consiste en el diseño y concepción de los diferentes lugares en los que transcurrirá la película. En dos palabras: crea ambiente, algo muy importante en un film porque nos sitúa (pj. una cocina) en un contexto (una cocina inglesa de los años 30) y en un ambiente que define o acompaña una acción o un personaje (una cocina inglesa de los años 30 obsesivamente impoluta y bien cuidada). La dirección de arte, para que nos entendamos mejor, crea adjetivos.

El director de arte es también un creador, y su talento va más allá de diseñar un decorado realista o bonito: ha de nadar en la trama y en los personajes, interpretarlos, y saber encontrar los elementos, colores y formas que expresen mejor todo aquello que el guión y el director necesitan para complementar personajes y acción. Y como cualquier otro oficio de cine, el trabajo comienza con la lectura detallada del guión y largas sesiones de feedback con el director.

Love & Sex in Cinema

El cine es sexy. Muchos son los que, a lo largo de la historia, han dedicado todos sus esfuerzos a intentar que el cine fuera algo “puro y sano” donde prevalecieran las grandes virtudes cristianas por encima de lo más cerdesco de la condición humana. Naturalmente, fue un fracaso. El cine es un espejo de la humanidad, un protector de sueños; en él nos buscamos a nosotros mismos, le pedimos comprensión y respuestas. El amor sexual, el deseo de tocar, entrar y poseer otro cuerpo que necesitamos, es, tanto en su faceta más ligh como en la más brutal, algo sencillamente precioso y mágico. Como tal, esa magia necesaria nos ha dado en el cine momentos tan calientes como de intensa belleza, escenas que nos excitan y nos emocionan porque hablan de nosotros y de lo que anhelamos, de un “pasatiempo” tan indispensable para nosotros como lo es el respirar. Las personas amamos, follamos y nos deseamos (incluso todo a la vez), y ha sido así desde el amanecer de los tiempos.

Por esa razón, queremos homenajear ese estremecimiento carnal y esa ternura que tantas sonrisas cómplices, humedades y erecciones ha provocado el cine en sus espectadores, y lo haremos mediante un video que hemos montado con muchísimo cariño y que es un collage animadito de grandes momentos sexys al son, como no, de una canción indispensable: Je t’aime, moi non plus, de Serge Gainsbourg.
 

Películas Abandonadas: Dune, de Alejandro Jodorowsky



Hoy inauguramos una nueva y fascinante sección: Películas Abandonadas. Son muchos los filmes que se han quedado en el tintero por problemas de producción, censura o desastres naturales. Unas incluso llegaron a rodarse por completo, y otras no superaron la fase de guión. Algunas de estas películas no natas suponen un grito desesperado para muchos cinéfilos, que gracias a internet han podido acceder con los dientes largos a guiones y diseños conceptuales de películas que podrían haber sido verdaderos hitos cinematográficos. Galvanete de Oro os irá acercando poco a poco todos aquellos grandes proyectos (bien documentados) que jamás podremos disfrutar; un tema, no obstante, que posee cierto encanto seductor.

¿Os imagináis a Pink Floyd, Orson Welles, Dalí, Mike Jagger, Moebius y H.R. GIGER en una misma película? Para celebrar la nueva sección, os vamos a descubrir una sobrecogedora no-película de ciencia ficción que podría haber cambiado el mundo del cine para siempre: Dune, dirigida por Alejandro Jodorowsky en 1976, y que pretendía ser una gloriosa experiencia visual psicotrópica. Basada en la saga literaria de culto de Frank Herbert, Dune narraría las batallas de poder por el control del planeta Arrakis (más conocido como Dune), en cuya corteza se extrae el bien más preciado de todo el Universo: la especia melange, una droga indispensable para los viajes estelares. Las tribus nativas de Dune (los Fremen) esperan la llega del Kwisatz Haderach, un mesías que liberará la Galaxia de la tiranía del Imperio Galáctico.

Amparado por el multimillonario francés Michel Seydoux y su presupuesto de 10 millones de $ (de la época), el afamado director/escritor/compositor/pintor/psicoterapeuta (y más) chileno decidió transformar la novela de Herbert en un auténtico viaje alucinógeno, en un nuevo tipo de cine que actuara en el cerebro como una potente droga. En sus propias palabras, “Yo quería hacer una película que diera a la gente que tomaba LSD en esa época las alucinaciones que la droga daba, pero sin alucinación; yo no quería que se tomara LSD, ¡yo quería fabricar la droga!; la película iba a cambiar la mentalidad del público…”. Ahí es nada.

Para conseguirlo, Jodorowsky consiguió reunir a un equipo artístico que habría hecho estremecer al mundo entero. El grupo británico Pink Floyd iba a encargarse de la banda sonora; Moebius (Jean Giraud), el célebre dibujante de cómic, diseñaría el look general y los personajes; al inquietante pintor y escultor H.R. Giger (creador del diseño de Alien) se le encomendó la tarea de diseñar los inmensos gusanos del planeta Arrakis , así como los palacios y vehículos de los Harkonen; Chris Foss (considerado el mejor ilustrador de ciencia ficción de la historia), diseñaría edificios y naves espaciales. Y eso en cuanto al diseño. En el reparto, encontramos otra selección delirante: Orson Welles (Barón Harkonen), Salvador Dalí (emperador Shadam IV), Mike Jagger (Feyd-Rautha, vestido de mujer), Alain Delón (Duncan Idaho), David Carradine (Leto Atreides) y la mismísima Gloria Swanson (Gaius Helen). Incluso  consiguió algo inaudito: que un novelista esté de acuerdo con la adaptación guionizada de su obra. ¿¿Por qué diablos se nos negó semejante portento??

Ocurrió que, después de varios años de pre-producción y diseño, gran parte de los 10 millones de $ ya se habían evaporado, y el rodaje todavía no había comenzado. Los inversores, viéndose incapaces de soportar un gasto que se iba a triplicar, recurrieron a Hollywood en busca de co-producción, pero ningún estudio tuvo la suficiente valentía para asumir costes. Se trataba de un proyecto demasiado nuevo, demasiado diferente. Las 4 horas de metraje previstas (en un inicio iban a ser 14), tampoco ayudaron mucho a convencer. Pocas semanas después, se canceló toda la producción y cada uno se fue a su casa. HR Giger lo hizo encolerizado, y Dan O’Bannon (creador de los efectos espciales), sumido en la locura e internado en un psiquiátrico. Jodorowsky y Moebius (que había trabajado en más de 3000 dibujos durante 5 años), decidieron adaptarse a la vida y al destino y utilizaron todo su material para crear el que, a día de hoy, sigue siendo el cómic europeo más vendido de toda la historia: El Incal (Jodorowsky en guión y Moebius en dibujo).

Dune se acabó llevando al cine, en efecto, pero fue de la mano de David Lynch en 1984, siete años después de que se fuera a pique el colosal y mesiánico proyecto de Jodorowski. Aún así, el enorme trabajo de su equipo no fue en vano. Antes de ser rechazado, el proyecto circuló por los estudios más importantes de Hollywood, lo que supuso la contratación de H.R. Giger para diseñar Alien, y de Dan O’Bannon para supervisar los efectos especiales de Star Wars (así como para escribir el guión de Alien), películas en las que ambos artistas aprovecharon parte del material que habían creado para Dune; el resto ya es historia.

El documental. En la pasada edición del festival de cine de Cannes, se presentó un curioso documental que nos sumergirá en la pre-producción de Dune y su fatal desenlace: Jodorwsky’s Dune (podéis ver el tráiler aquí), muy en la línea de Lost in La Mancha (adaptación de El Quijote por parte de Terry Gilliam), aquella joya documental acerca del catastrófico rodaje de otra película que jamás podremos disfrutar.

Como regalo final, os añadimos una selección de diseños y esbozos realmente exquisitos, única prueba material de un ambicioso proyecto cinematográfico que se convertiría, en su fracaso, en un maravilloso sueño.

Palacio Harkonnen y gusanos, de H.R. Giger

(click para ver en grande)

Naves, vehículos y edificios, de Chris Foss


Personajes y vestuario, de Moebius








Estrenos: Prometheus (Ridley Scott)

Este viernes día 3, llega por fin a las carteleras la última película de Ridley Scott, “Prometheus”, esperada precuela de la saga de culto “Alien”. Tras una década de filmografía algo irregular, Scott ha decidido regresar a aquello que le hizo famoso y ofrecernos una alucinante experiencia 3D sobre los orígenes del infierno alienígena que él mismo inició en 1979. La trama gira en torno a un grupo de científicos y exploradores que se embarca en un viaje espacial a los confines del Universo, en busca de un planeta donde creen, se halla la respuesta del origen de la vida en la Tierra. 

Recomendamos: Trilogía de Nueva York (1988)




Hoy os queremos recomendar una de las mejores comedias norteamericanas del siglo XX, "Torch Song Trilogy" (Trilogía de Nueva York, 1988), dirigida por Paul Bogart y protagonizada por el afamado actor y dramaturgo Harvey Fierstein, que también firma el guión (basado en su propia obra teatral). Trilogía de Nueva York sigue las aventuras y desventuras románticas de Arnold, un Drag Queen profesional que busca desesperadamente el amor correspondido. Es homosexual, tiene casi 40 años, es feo y trabaja vestido de mujer: la probabilidad de hallar el amor verdadero y ser aceptado por la sociedad es muy escasa. La repentina entrada de dos hombres en su vida y la llegada de su conservadora madre (Anne Bancroft), que viene dispuesta a pelear, pondrán patas arriba su mundo y le darán, quizá, su merecida oportunidad de amar y ser comprendido. 

No estamos ante una comedia desenfrenada ni un drama corrosivo: Trilogía de Nueva York es una deliciosa mezcla de ambas cosas. Es divertida, y mucho, porque la seriedad extrema de Arnold y su histérica tendencia al drama chocan irremediablemente contra el mundo y las personas que le rodean. Arnold es un ser que no encaja, que no ha encajado jamás ni siquiera en el ámbito gay. Es un paria, un desechado de la sociedad, y el guionista (en un alarde sublime de inteligencia), decide mostrarlo desde la comedia y no desde el drama autocompasivo, dejando así en ridículo los prejuicios de los demás y los tópicos de las relaciones sociales. ¿Y por qué? Porque en los 5 primeros minutos de metraje Arnold ya se ha ganado nuestro corazón, con su tierna (y desagradable) voz rocosa, su mirada limpia y sincera, y su titánico deseo por ser feliz. Sus anhelos son los nuestros, y su torpeza también. 

¿Qué es... el montaje?


¿Qué es... el Montaje?

Técnicamente, podemos definir el montaje como “la acción de unir entre ellos los diferentes planos filmados que componen una película”. Algo en apariencia tan sencillo y obvio, resulta ser la esencia de lo que concebimos actualmente como CINE (y también, uno de los oficios cinematográficos más olvidados).

Mucha gente da por sentado (aquellos que al menos han superado la barrera de pensar que las películas son creadas íntegra y mágicamente por los actores) que el director sabe con precisión quirúrgica la duración exacta que tendrá cada plano y el momento supra-correcto de la película en que aparecerá. Y es un pensamiento erróneo, puesto que una película, como cualquier otro producto artístico, es un ente orgánico, capaz de cambiar y dar sorpresas durante su proceso de creación, y el cine (salvo algunas excepciones) termina de gestarse precisamente en la sala de montaje. 

El montador, que ha de tener un desarrollado sentido del ritmo y de la narración, escoge, ordena y une todo el material filmado siguiendo una dinámica concreta marcada por el guión, la dirección y el propio material. Es un trabajo durísimo, porque el material rodado puede tener cientos de horas de duración (varias tomas por plano, escenas extra…), y aunque el guión y el director marquen unas directrices inamovibles, eso no quiere decir que el material hable por sí mismo. Hay que entenderlo, interpretarlo, darle un sentido y un ritmo. Está desordenado, todavía no es nada

Durante el proceso de montaje, se descubren vacíos en el argumento o fallos de dirección que han de corregirse. Generalmente, es imposible rodar escenas nuevas o arreglar otras, así que el ingenio del montador y del director ha de unirse para analizar y distribuir los planos, escenas y secuencias de otra manera para que todas las piezas encajen y funcionen con la máxima perfección posible. 

Como podemos ver, el montaje es una labor profundamente creativa. Es como escribir una novela: las palabras (planos) crean frases (escenas), y con las frases, se forman capítulos enteros (secuencias). Como escritor, no inventas las palabras, si no que las combinas de una manera u otra para crear mensajes con una estética, ritmo y significado concretos. El montaje, salvando las distancias, es algo muy, muy parecido. 

Si te interesa saber más, recomiendo la lectura de una joya literaria escrita por uno de los mejores montadores de cine habidos y por haber: En el momento del parpadeo, de Walter Murch. Es formidable encontrar un genio del montaje que, además, sea un gran escritor y un gran transmisor de conocimiento. No os lo perdáis.

Diez montajes indispensables (links incluidos):